Alma sonrió y fui a la cocina a por helado. Amanda me siguió.
-Está jodida –dijo, refiriéndose a Alma. –Se da cuenta de que Giovanna quiere mucho a Tom y de que Tom la quiere a ella.
-No se… Yo veo a Tom mejor cuando está con Alma.
Amanda asintió.
Fuimos al salón y nos sentamos en el suelo, con las demás.
-¿Habéis visto el hermano de Dougie? –Pregunté.
-¿Al español? Si, me lo ha presentado Miriam. Está buenísimo –dijo Alma.
-Ains. Miriam es majísima. Se ha pasado toda la fiesta comentando disfraces. Te partes la caja con ella –dijo Amanda.
-¿Y a Karol? –Pregunté.
-¿La hermana de Danny? Es guapísima –dijo Alma.
-Yo no la he visto –se quejó Amanda.
-Pues es alta, morena, pelo negro, delgada, ojos marrones, casi siempre con coleta y un percing en el labio –recitó Giovanna. La miramos, sorprendidas. –Es mi mejor amiga.
-Ah, bueno. Eso lo aclara todo –dijo Amanda.
Todas nos reímos. Todas, menos Selene. Estaba como ida. No sabía el por qué.
-Selene. ¿Me acompañas un momento?
-Claro –se levantó y sonrió.
Entramos en la cocina y me senté en la encimera.
-¿Qué te pasa?
Se quedó callada unos segundos.
-He discutido con Harry.
-Oh, cielo. Lo siento muchísimo –la abracé.
-No pasa nada. Le he dicho que lo hablaremos luego.
Sonreí.
Volvimos al salón.
*Casa de los chicos*
-¡Oh, venga ya! ¡Eso es falta! ¡FALTAAAAAAAAAAAA! –Gritó Danny.
Estaban viendo un partido de futbol, Inglaterra vs. Argentina.
Iban 3-3 y los chicos estaban desquiciados.
De repente, uno de los jugadores de Inglaterra robó el balón, se dirigió a la portería contraria y marcó.
-¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
Los cuatro saltaron del sofá y alzaron los puños a la vez.
Diez minutos más tarde, el árbitro pitó el final del partido.
Dougie se tiró en el sofá y Tom fue a la cocina. Volvió con una botella de tequila y cuatro vasos de esos de chupito.
Comenzaron a beber, a pesar de que Danny y Dougie no tenían edad para beber, y acabaron jugando a yo nunca. Parecía que solo conocían ese juego cuando bebían.
-Oh, esta es buena. Yo nunca he salido a la calle en bolas pidiendo papel higiénico –dijo Harry.
Danny bebió, mientras Doug, Tom y Harry se descojonaban vivos.
-Yo nunca he pensado que en mi armario había una réplica exacta de un Jedi que me protegía por las noches –dijo Danny.
Tom bebió.
-Esta va para Doug. Yo nunca, jamás, nunca en mi vida, he besado a Ashley. Y los besos en juegos de estos raros no cuentan –dijo Tom.
Danny y Dougie bebieron.
Dougie miró extrañado a Danny y éste bajó la cabeza.
-Tenía 15 años y ella 13. Tom se fue a comprar helados y nos dejó solos en un parque. Aproveché la oportunidad –dijo.
Doug asintió.
-Yo nunca he corrido con unas baquetas en la mano diciendo “Lo tengo, lo tengo” y me he pegado la ostia del siglo con los piños en el suelo –dijo Dougie, partiéndose de risa.
Harry le tiró un cojín y bebió.
Se pasaron así un buen rato, hasta que el móvil de Dougie sonó.
*Teléfono*
Xx :Dougie?
Doug: Hola, maja –dijo, hipando levemente.
Xx: Estás bebido? ¡Doug!
Doug: Solo un poquito –y estalló en risas, al ver como Harry le hacía un calvo. –Tiene gracia, ¿a qué si, Ash?
Ash: Ni puta gracia, Douglas.
Doug: Bueno bueno… No nos pongamos nerviosos. Como yo siempre digo: Tres tristres trigres cromen trigro en un trigral –por segunda vez, se partió en dos de la risa que le dio su propia gilipollez.
“Este está más para allá que para acá…”
Doug: ¿Quieres que vaya y repetimos lo de esta noche?
Ash: Llámame cuando estés más tranquilito, Douglas.
Doug: Venga, cielo. No te enfades.
Ash: Adiós, Dougie.
*Casa chicas*
Colgué el teléfono y miré a las chicas.
Poco después, nos dormimos. Me desperté al día siguiente porque mi móvil estaba sonando.
-¿Si? Hola, Doug. No. Tranquilo, no estoy enfadada. Claro, hablamos luego. Te quiero.
Miré el reloj. Me levanté he hice el desayuno.
QUIEROOOO MAAAAAAS!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarme encanta*-*
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