martes, 12 de octubre de 2010

13. Un poco tarde, ¿no crees?

Llevaba el Mp3 (os recuerdo que estamos en el 2003 jajajaja) encendido y sonaba Wake me up when september ends de Green Day.
En el parque no había nadie. Hacía bastante fresquito, por lo que cerré la cremallera de mi chaqueta. Me senté en uno de los columpios y pasé la canción.
“Don’t Stop Me Now, de Queen? Crees que es lo mejor, Ash?”
Cambié. My Heart Will Go On, Celine Dion. Ninguna canción se adaptaba al momento.
Me quité los auriculares y los guardé en el bolsillo de la chaqueta. Me balanceé un poco y saqué mi móvil. 17:40.
Suspiré y llamé a Dougie.
-¿Si?
-Hola, eres Miriam, ¿no?
-Si, soy Miriam J Tu eres?
-Soy Ashley. Llamaba para ver si tu hermano está por ahí.
Silencio.
-Si, está aquí. Estaba cansado y se a acostado un rato. ¿Quieres venir y le despiertas? –Preguntó Miriam.
-No se… Quizás no le haga mucha gracia –dije.
-Seguro que si eres tú no le importa J -dijo Miriam.
“Hazle caso, joder”
-Bueno, si tú lo dices… Dime como llegar allí.
-Claro. ¿Dónde estás?
Me dio indicaciones hasta que tuve la casa frente a mí. Guardé el móvil en el bolsillo de mis vaqueros y llamé con los nudillos.
Una mujer rubia, joven y guapa me abrió la puerta.
-Hola. ¿En qué puedo ayudarte? –Dijo, con una sonrisa.
-Hola, soy Ashley. Vengo a ver a Dougie –dije, tímidamente.
Sam me miró y abrió mucho los ojos.
-¿Tú eres Ashley? Vaya, Dougie no se equivocaba con lo de que eres guapísima. Se pasó 3 horas hablando de tus ojos –dijo riendo. –Pasa, cariño.
Entré en la casa. Era bastante grande y estaba bien decorada.
-¡Ash! ¿Qué tal?
-Hola, Miriam –sonreí.
-¿Quieres tomar algo, cielo? –Preguntó Sam.
-No, muchas gracias –dije.
“No quiere tomar nada, quiere ver a Dougie ya mismo”
Por primera vez, estuve de acuerdo con la voz.
-No sabemos como agradecerte lo del concierto. Dougie se moría por ir a un concierto de Blink-182. Pero cuando fui a por entradas, no quedaban –dijo Sam.
-No tenéis que agradecérmelo. Será agradable ir con alguien a quien le guste Blink –dije. –Pensaba llevar a Harry, pero a él no es que le apasione mucho la idea. Así que cuando Dougie me dijo que le gustaba Blink, se me ocurrió invitarle.
Sam me miró sonriendo.
-Dios, mi hermano está pesadísimo contigo –dijo Miriam. –Se pasa el día tarareando una canción sobre una chica con el pelo de cinco colores. Desde hace unas dos semanas, no para con esa canción.
Sam y Miriam miraron mi pelo y yo enrojecí.
-Es una canción del grupo… De…Mcfly. La cantaron anoche en mi fiesta –dije. –Por cierto. ¿Por qué no viniste?
-Mi hermano me dijo que si me veía por ahí se ocuparía de hablar con Danny sobre las cartas de amor que le escribo –dijo Miriam.
“Que suelta es esta chica, te lo cuenta como si nada”
Sonreí.
-O sea… Que tu hermano es chantajista –dije.
-Si… Mucho.
Miriam me llevó a la habitación de Dougie.
-Es esa –dijo, señalando la puerta que teníamos delante.
-Gracias –susurré.
Miriam bajó las escaleras y yo puse la mano sobre el picaporte.
Abrí la puerta con cuidado y entré. La habitación estaba casi a oscuras, pero pude distinguir la figura de Dougie, tirado sobre la cama.
Escuché su respiración pausada y tranquila. Me acerqué a él y me senté en el borde de la cama. Llevaba unos pantalones por la rodilla e iba sin camiseta.
-Dougie –susurré.
No se despertó. Cogí su mano y la acaricié.
Recorrí su brazo con las yemas de los dedos y después, trasladé mis manos a su cara.
-Dougie –susurré de nuevo.
Esta vez, Dougie se removió un poco y abrió los ojos lentamente.
-¿Quién eres? –Preguntó.
-Soy Ashley. Habíamos quedado, ¿recuerdas?
Dougie alargó la mano y cogió su despertador digital.
-Oh, mierda. Lo siento, Ash.
-No importa –dije.
Se sentó apoyando la espalda en la pared y bostezó.
-Si quieres seguir durmiendo puedo volver mañana –dije.
-¿Cómo voy a dormir sabiendo que he dejado que un ángel se vaya de mi casa? –Dijo.
“Este es un buen momento, que digo bueno, perfecto, para besarle, Ashley”
Sonreí.
-Bueno… -dijo Doug un rato después.
-Si… -dije.
Buscó mi cara con las manos y pasó sus dedos por mi pelo.
-Me gustaría verte ahora mismo, pero la oscuridad tiene sus ventajas –dijo.
Tiró de mí hacia él y me besó en la mejilla. Se echó en la cama y apoyó mi cabeza en su pecho, obligándome a acostarme, también.
-Bueno… Hablemos –dije.
-Si… Em… ¿De qué quieres hablar?
“Se nota que es amigo de Danny T_T”
-Pues… No se… De nosotros –dije.
Doug se quedó callado.
-Si, me parece un buen tema de conversación –dijo.
Al estar apoyada en su pecho, podía escuchar su respiración y su voz resonando en él.
-¿Qué se supone que somos? ¿Amigos? ¿Pareja? –Pregunté. –A penas nos conocemos.
-Creía que habíamos dejado ese tema un poco a parte. Ya sabes… lo de que no nos conocemos… Creía que lo importante es que tú me gustas y que yo te gusto –dijo.
Me quedé en silencio un momento.
-Doug, no podemos estar juntos si no sabemos nada el uno del otro –dije.
-¿Tú grupo favorito? –Preguntó.
-Blink.
-El mío igual. Aficiones.
-Tocar el piano.
-Tocar el bajo –dijo. –Gustos.
-Tú –susurré.
-Tú –dijo Dougie.
Ahora que mi vista estaba acostumbrada a la poca luz, pude distinguir sus ojos, mirándome fijamente.
Me incorporé y crucé las piernas sobre la cama. Dougie se puso tras de mí, apoyó la espalda en la pared y me acomodé entre sus brazos.
-Comida favorita –continuó.
-La italiana.
-Los cereales –dijo, riéndose.
Sonreí.
-Persona con la que quieres estar –dijo.
No me lo pensé mucho.
-Tú –dije.
-Tú –repitió Dougie.
Me puse de manera que su rostro quedara frente al mío.
-¿Qué es lo que más deseas ahora mismo? –Pregunté en un susurro.
-Besarte –dijo Dougie.
-¿Quién te lo impide?
Me agarró por la nuca y me besó. Al principio me besó suavemente, con cuidado, pero después el beso se volvió intenso y apasionado.
Se echó hacia atrás hasta que su cabeza tocó la almohada y me arrastró con él.
Deslizó sus manos por mi espalda y yo enredé las mías en su pelo.
Dougie desabrochó la cremallera de mi chaqueta y me la quitó. Metió la mano por debajo de mi sudadera, pero no pasó de ahí. Sabía que estaba tan nervioso como yo, así que, no pasamos de los besos. Bueno, de vez en cuando, la mano de Dougie se colaba por sitios que no debía, pero eso era todo.
“Dios! Dios, Dios!!! Ashley, felicidades! Por primera vez en toda tu vida estás haciendo lo que quieres y no lo que debes”
Mi móvil comenzó a sonar y me separé de Dougie, respirando entrecortadamente.
-¿Si? –Pregunté mientras Dougie recorría mi cuello con los labios.
-Em…¿Ash?
Aparté a Dougie un poco y me quedé helada.
-¿Podemos hablar? Necesito hablar contigo, por favor –susurró Tom.
-Un poco tarde, ¿no crees?
-Por favor –suplicó.
Suspiré y me levanté de la cama.
-Voy para allá –dije.
Colgué.
-¿Dónde vas? –Preguntó Dougie, poniéndose en pié.
-Ha hablar con Tom –dije.
Dougie sonrió y me besó de nuevo.
-Bien hecho –dijo.

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