-Dougie, lo siento, te dejo –Amanda miró a Danny con los ojos abiertos de par en par.
Alma suspiró y puso los ojos en blanco.
-Amor a primera vista, que guay –dijo.
Me reí. Danny miraba embobado a Amanda, y Amanda le miraba embobada a él.
-Oh, pero que maleducada soy. Danny, Dougie, estás son Alma y Amanda. Chicas, estos dos son Dougie y Danny, los dos tontos más tontos que os vais a encontrar –dije.
-Me gusta ese tonto muy tonto –dijo Amanda señalando a Danny.
-La voy a meter en una maleta, la voy a facturar y ¡Pum! De vuelta a España… No más babas en el suelo, no más miradas de invécil… -Dijo Alma.
-¡DANIEL ALAN DAVID JONES! –Gritó Sele.
-Vuelve a la tierra, majo –dijo Alma.
“A estas chicas les apasiona decir majo, ¿verdad?”
-Em… Si, creo que sé la respuesta –dijo el chico, con una sonrisa.
Alma, Dougie, Sele y yo nos miramos y estallamos en risas.
-¿Qué se supone que he dicho ahora? –Preguntó Dan.
Dougie le dio una palmadita en la espalda y le empujó hacia la puerta principal del instituto.
Después, echamos a andar hacia nuestra casa. Amanda y Alma nos acompañaron, ya que les pillaba de camino.
-¿Cuánto tiempo lleváis en Londres? –Preguntó Sele.
-Unos meses. Vinimos a pasar el verano, pero nos quedamos –dijo Amanda, caminando muy cerca de Danny.
-Y ¿qué os gusta hacer? –Pregunté.
-Follar tortugas –contestó Alma.
-JAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJJ –Dougie se tiró al suelo y comenzó a reír descontroladamente.
Danny le miró.
-Será gilipollas…
-Mira quien vino a hablar. La máquina de fabricar giliflauteces –dije.
La mirada de Danny fue algo como ¬¬, pero luego, se relajó.
Mientras tanto, Dougie seguía tirado en el suelo.
-JAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJ.
Alma y yo volvimos sobre nuestros pasos, y Sele, Amanda y Danny continuaron andando.
-Dougie, venga. Levanta –dijo Alma.
-¡No puedo! –Las carcajadas nos dificultaron entenderle, pero bueno. Más o menos, creo que dijo eso.
-Te recuerdo que Tom… -mi móvil comenzó a sonar. –Dios, este tío tiene un radar. Cuando hablas de él, llama. Hola, Tommy.
-¿Os falta mucho para llegar? –Preguntó entre sollozos.
Me puse seria de repente. ¿Tom llorando? No podía ser cierto…
-Tom, ¿qué pasa?
-Necesito hablar con vosotros –otro sollozo, esta vez, más fuerte.
-Tommy, cariño. ¿Estás bien? ¿Le ha pasado algo a Harry? ¿A alguien de la familia? –Pregunté.
Dougie se había puesto serio y Danny me miraba raro desde lejos.
-No, no… Están todos bien… Es por mí, Ash… Necesito hablar con todos, pero especialmente contigo –dijo mi primo.
-Vale, Tom, escúchame. Estamos a 3 calles. Llegamos en unos minutos, ¿vale?
-Si, de acuerdo –Tom parecía un poco más calmado.
-¿Puedes pasarme a Harry?
-Claro. Venid rápido.
El teléfono pasó de una mano a otra y Harry se puso.
-¿Qué coño le ha pasado? –Pregunté.
-Pues…Creo que se ha peleado con Giovanna o algo de eso… Han estado toda la mañana en su habitación y hace unos minutos, Giovanna bajó, llorando, y se marchó sin decir nada.
Cerré los ojos. Ese era el tema que más me fastidiaba. Mi primo y sus sentimientos. Se enamoraba muy deprisa y con facilidad.
-Vale, Harry. Llegamos en unos minutos. Ahora te veo.
-Vale. Un beso.
Colgué e informé sin muchos detalles a Danny, Sele y Dougie.
Nos despedimos de Amanda y de Alma y nos fuimos corriendo.
Cuando llegamos, Tom estaba en el salón, con la cabeza apoyada en las manos. Harry estaba a su lado, en silencio, con una mano en el hombro de su amigo.
Me arrodillé junto a Tom y él me abrazó.
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